Con Blogs-Exchange (BE) hemos cubierto, de momento, objetivos mínimos. Nos interesaba crear una web social para el aprendizaje e intercambio de idiomas y lo hemos conseguido. Sin embargo, todavía vive bajo el paraguas de la fase ultrabeta. Además, no permite ejercitar todas las destrezas, si bien esa puede ser su principal virtud; frente a espacios similares, BE simplemente aspira a complementar y enriquecer, a través de una conversación escrita, el aprendizaje presencial o virtual. En este sentido, para usuarios independientes (no sólo por su nivel de lengua sino también porque han decidido aprenden idiomas por su cuenta), Blogs-Exchange puedes ser un buen complemento de SharedTalk o, sobre todo, Livemocha, que sepamos la única web social con posibilidad de practicar la interacción oral con cámara web. De esta forma, BE mantiene su fe en la sencillez y unos objetivos claros, marcados por la producción y retroalimentación humana en blogs.
Tenemos, por tanto, el continente. ¿Qué sucede con el contenido? El aspecto positivo es que, al contrario de lo que sucede en la mayoría de las redes de interacción oral o incluso colaboración escrita (e-mails y chats), el contenido de BE no se evapora, permanece y está abierto a todo aquel que quiera leerlo, comentarlo o propagarlo. La parte negativa es que todavía no ha adquirido color de comunidad, aroma de inteligencia colectiva, esencia de colaboración y autonomía.
Hemos visto a los alumnos de Middlebury exhibirse con la lengua, preguntar, usar léxico nuevo, reflexionar sobre su proceso de aprendizaje, acerca de cuestiones gramaticales, o simplemente bromear para liberar tensión y enviar un mensaje positivo a la comunidad. Les hemos dado y les han dado feedback hispanohablante, hemos resuelto sus dudas y en ocasiones hemos corregido sus errores, procurando no violar su perímetro de confianza lingüística.
Todo ello nos reconforta pero también valoramos la necesidad de crear o sugerir una serie de tareas para universalizar el trabajo en grupo; de incluir herramientas de evaluación y autoevaluación, quizás un portfolio final con todas las entradas y unas conclusiones sobre la conversación mantenida en BE; de crear reglas flexibles para la corrección de errores y la creación de feedback detallado; o de llevar a cabo un estudio paralelo a la creación de BE sobre la adquisición de lengua a través de los blogs.
Asimismo, resulta paradójico observar cómo el alumno conquista el control y la conciencia sobre el aprendizaje de español –es autónomo y responsable– con mayor facilidad cuando cuenta incentivos académico o apoyo institucional. Entendemos que, en cuanto a la colaboración, sucedería lo mismo si, en lugar de sugerirles, les obligamos indirectamente a comentar al menos uno de las entradas de sus compañeros por semana, con total libertad para elegir cual. Sobra decir que, aparte, habría que acotar todavía más los objetivos y motivar con mayor necesidad.
Del mismo modo podríamos crear, como hemos sugerido a lo largo de la memoria, grupos de intercambio, de tal manera que miembros de un grupo de estudiantes de español, por ejemplo, comentan las producciones en inglés de miembros nativos de español y viceversa. Para ello debemos ocuparnos de reforzar el papel del consejo científico y llegar a acuerdos en un marco institucional ya que, como se ha comprobado, resulta de vital importancia el respaldo de centros de enseñanza para potenciar el rigor y la convocatoria de una web social de aprendizaje.
En cuanto a los learning buddies no podemos felicitarnos y urge resolver su estancamiento mediante distintas acciones, a saber: creación de la figura del profesor invisible o superusuario, al menos uno por cada lengua, con la función de buscar nuevos usuarios, informarles y formales en la práctica del aprendizaje en tándem on line; posibilidad de tener varios intercambios (al modo de los “amigos” en las redes sociales más populares), de tal forma que, si falla uno, el estudiante autónomo, responsable y decidido a aprender pueda proseguir su tarea; creación de un formulario en cada entrada para sugerir el tipo de feedback que se desea; establecimiento de una edad mínima para escribir en tándem; establecimiento de un nivel mínimo (usuario independiente) para escribir en tándem; o, más importante que ninguna de las anteriores, creación de una plantilla de colaboración, con una duración determinada y tareas de producción e intercambio de feedback para los learning buddies.
En conclusión, una vez superado el punto de inflexión provocado por la publicación de la presente memoria, e incorporado el feedback implícito a ella y el que generen sus lectores, nos corresponde precisar y explotar el potencial didáctico de Blogs-Exchange. A este respecto, tan interesante como la experimentación tecnológica y pedagógica será el estudio del contenido, el comportamiento y la adquisición de lenguas por parte de los usuarios de BE.
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