Disculpa por el atraso de esta entrada. Pasé la Semana Santa en Florianópolis, Brasil con un otro “uruguayo” nuevo, Eric Harvey. Visitamos nuestra amiga Lizz Herron-Sweet, con quien estudié en Niteroi, Brasil el semestre pasado. Llegué en Montevideo una semana después de los otros estudiantes de Middlebury y perdí una semana de la orientación. Volví a Brasil después de sólo cinco días en Uruguay, entonces todavía no conozco Uruguay bien. Esto dicho, ya sé que voy a disfrutar mi tiempo y mis estudios en Uruguay muchísimo.
Cuando salí del aeropuerto, mi primera impresión de Uruguay fue algo así: “Guau, hay tantas personas tomando mate!” Ya visité Argentina dos veces, donde toman mate también, pero parece que en Argentina es una ritual más restringida a la casa. También en el sur de Brasil, donde pasé Navidad, toman mucho mate, pero no como los uruguayos. Los uruguayos andan por las calles llevando el termos en el brazo como un bebé. En el terminal de Chui, el pueblo en la frontera de Uruguay/Brasil, vi personas comprando mini-paquetes de yerba para sustentarles durante sus viajes. Y ahora, estoy en ómnibus donde Cristo dio las tres voces (una persona me dijo que esto significa “en el medio de ninguna parte”) cerca de la frontera y la única persona que veo está tomando mate.
Todavía no conozco muchos uruguayos. No tenía la oportunidad de conocer mi tutor antes de ir a Brasil, pero oigo que ella es muy simpática. Vamos a encontrar cuando vuelvo a Montevideo. Los únicos uruguayos que conozco son Ana, mi “madre”; Jorge, un vecino; y la familia de Eric. Todos son muy simpáticos, muy amables. Me gustaría conocer más uruguayos de mi edad, pero esto pasará cuando las clases comienzan el lunes (espero).
Uruguay parece un país tranquilo. Después de un semestre en Brasil, el vecino de Uruguay, no puedo parar de hacer compariciones. Yo sé que son países diferentes y que no debo compararlos, pero todavía acontece subconscientemente. Una de las diferencias más difícil para mi es el cambio de lengua. La ultima vez que estudié español en la facultad fue el otoño de 2006. Pasé cinco meses en Brasil hablando portugués, y las dos lenguas son semejantes pero no iguales. Cuando abro mi boca, sale portugués, o una mezcla de portugués y español, “portañol”. En el tercera día en Montevideo, pregunté a un hombre en la calle como llegar a un restaurante, y creo que pronuncié el nombre como si fuera portugués porque él me preguntó si yo soy brasilera. Creo que esta semana pasada en Brasil no ayudó. Hasta ahora, es muy más natural hablar portugués de que español; en este momento, estoy pensando en portugués y traduciendo lo que pienso en español. Sin embargo, con cada día en Montevideo, estoy recordando más y más. Una de mis metas mayores de este programa es separar el portugués y el español.
Pues, todavía hay mucho para decir: para comenzar, cómo fue la semana santa en Brasil! (ai, va a ser difícil escribir sobre Brasil en español y no portugués…qué raro). Pero la batería de la portátil está engotándose, entonces será la entrada de otro día.
Ruby, qué alegría que
Ruby, qué alegría que estés participando este semestre también!!! Como verás, ha habido muchos cambios en el curso, espero que todos podamos aprovecharlos.
Sé que es inevitable comparar todas tus nuevas experiencias con las del semestre anterior en Brasil. No lo evites. Pocas personas tienen esa gran posibilidad de conocer la cultura de dos países tan diferentes, en idioma, en cultura, y en desarrollo económico. Enormes diferencias y, sin embargo, ambos pertenecen a este todo heterogéneo que es América Latina. Seguramente, también vas a poder ver algunas similitudes. Me encantaría que las compartieras con nosotros.
Y sí, Uruguay es el imperio del mate, porque su consumo es mucho más público que aquí en Argentina, donde lo tomamos generalmente en casa, en un parque con amigos, peor nunca caminando por la calle. A vos te gusta el mate???
Y contame qué pasa con los dos idiomas...
un besote
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