He pensado mucho recientemente sobre el dinámico de lenguajes en el capital, ahora que yo he pasado mucho más tiempo cerca de tanta gente, ambos nativos de Buenos Aires y otros extranjeros que yo. Y siempre hay una mixta de español y otros lenguajes; como mi propio ciudad de Los Angeles, si caminas por la calle vas a encontrar una variedad de lenguajes, aunque es más raro acá afuera de mi facultad.
Pero, por otro lado, las culturas extranjeras han formado una parte integral de la sociedad de Argentina – es un país de inmigrantes, así que debe mucho a las esfuerzas de los trabajadores europeos, la razón que hoy hay tanta variedad de apariencia entre la gente en las calles. Lingüísticamente, también, este patrimonio europeo quiere decir que es falso asumir que todos los porteños hablan solamente castellano. Por ejemplo, mi anfitriona Cecile y su familia son de patrimonio inglés, así que ella creció hablando inglés británico con el acento formal y todo. De hecho, ella trató de hablarlo a sus hijos, pero porque su padre Coco no hablaba nada de inglés, ellos siempre perdería paciencia con ella, me dijo Cecile, diciendola “No me hables en ‘Eeengleesh’!” Sin embargo, aunque esta mixta tal vez parecería extraña para alguien que no sabe nada de Argentina, para mi, cuando oigo a Cecile intercambiando entre inglés y castellano con una amiga en el teléfono, no me parece menos argentino que si estuviera hablando puro castellano.
También he encontrado muchas interesantes combinaciones de lenguajes en la capital cuando pruebo los restaurantes étnicas en la ciudad – de mi búsqueda para comida picante a mi necesidad desesperada de comer buen sushi. El ejemplo más interesante tiene que ver con el segundo, en el único restaurante de sushi tradicional que he buscado en Buenos Aires, Yuki Sushi en Congreso (Pasco 740 – muy rico, Uds. deben probarlo!) Hablé algunas veces con el chef Kazuo en el bar de sushi – por mucho el lugar más interesante para sentar en un resto de sushi, porque podés chatear con el chef y mirarlo cuando corta el pescado – y él me dijo que su padre se había mudado a Buenos Aires y comenzado el resto antes de que Kazuo se hizo el dueño. Pero en vez de asimilar completamente y adaptar el resto a las cosas de moda en otros restos de sushi (salmón y queso de crema, todo del tiempo – puáj), el estudió como hacer sushi en Osaka, y ahora habla una mixta de japonés y castellano con sus mosos.
Al otro lado, no puedo justificar el uso de mi lenguaje nativo en las mismas maneras – no tengo familia acá que habla inglés, y con tantos estudiantes norteamericanos no es como si yo tuviera que tratar mucho para preservar mi cultura. No, estoy acá para desarrollar mi castellano, así que en cual momento me ayudaría de hablarlo, lo hago.
Sin embargo, soy de la opinión que hablar inglés con norteamericanos es un recurso provisional, no una oportunidad de mejorar tu castellano. Lo más que podemos aprender es como hablar con más perfección gramática, porque admito que si alguien escucha al habla de un compañero norteamericano, lo ayuda de oír un error hecho por la otra persona para reflexionar en su propia habilidad de hablar castellano. Sin embargo, no ayuda ni una jota en términos de hablar como la gente en la calle, en un banco, en un resto o en una cancha de fútbol. Lenguaje verdadero no viene de un libro norteamericano de gramática español, viene del uso del lenguaje de una perspectiva (acá) argentina.
Esto me hizo muy claro, al punto de vergüenza, cuando salí con algunas amigas y nos juntamos de un grupo de norteamericanas de otro programa. Jessica me había introducido a una amiga suya, Christina, de su colegio de pupilos en los Estados Unidos, y la semana después de que nos conocimos originalmente, nos reunimos otra vez para tragos y para bailar. Cuando estuvimos juntos nosotros tres, nos divertimos mucho y, porque todos tuvieron un poco de sueño, intercambiamos entre castellano e inglés. Normalmente me da un poco de vergüenza de hablar inglés en un bar donde hay muchos argentinos, pero este bar en San Telmo, Gibraltar – muy popular entre la gente de nuestro programa, seguro – es un bar inglés, y un lugar donde se reúne muchas turistas ingleses y norteamericanos, la mayoridad de quien no hablan nada de castellano. Así que cuando estoy allá, es aceptable por lo menos de hablar un poco de inglés después de un día largo en la facu hablando solamente castellano.
La noche se hizo un poco más interesante, sin embargo, cuando Christina nos dijo que un grupo de chicas norteamericanas de su programa iban a llegar – como ella describía a ellas, fue casi como estuvo disculpándose por adelantado por la llegada de ellas. Y cuando llegaron, yo eché un vistazo a ellas y entendí la razón por su vergüenza. Seguro, ellas no parecieron argentinas, con sus estilos de pelo lisos y sus botas de Uggs.
Si, yo sé…que arrogante de bromear sobre las gringas norteamericanas cuando acabamos de llegar algunas pocas meses! Sin embargo, y estoy seguro que Jessica va a sentirse casi la misma como yo, pensé durante el serie de momentos embarazosos que la gente norteamericana como las amigas de Christina son un gran parte de las razones que gente alrededor del mundo tienen un punto de vista negativo de nuestro país.
Tal vez estoy tomando algunas libertades literarias acá por el bien de no perder tanto tiempo describiendo sus apariencias, pero lo más importante fue de hecho la manera en que se comportaron. No pararon por las mesas para decirme hola; en vez pasaron al fondo del bar para comenzar de tomar, y cuando Christina volvió a Jessica y yo nos dijo que las chicas estaban tomando “bombas de Jager” y coqueteando con los tipos argentinos. Graciosa, seguro, pero como bromeábamos sobre su comportamiento ridículo, la frase que usamos lo más para describirlas fue “norteamericanas típicas.” Pero sus elecciones de alcohol fueron muy característica de las diferencias que distinguen entre porteñas y norteamericanas personas, diferencias que son muy profundas en como ejemplifican que diferentes son sus maneras de divertirse, de vivir y comportarse. Yo he leído las opiniones de muchas otras personas sobre las diferencias entre las chicas porteñas y norteamericanas, especialmente el articulo que Derek nos mandó hace algunos meses, y mientras que haya muchos aún con respecto a sus actitudes básicas hasta otra gente, y una cosa que me pareció muy interesante fue la diferencia que podés ver entre las chicas que se ve en un boliche a las 2 de la mañana.
Para las chicas argentinas, un boliche es un lugar para crear sus propios espacios privados dentro de la pista de baile para divertirse y bailar con sus amigas, y tal vez bailar con un tipo o dos se les gusten. Nunca llegan a un boliche muy emborrachadas, y por medio yo diría que ellos parecen de haber tomado uno o dos tragos, por máximo. Pero aunque es no quiere decir que nunca abandonan sus inhibiciones – quiere decir, en vez, que ellas mantienen una alta nivel de autocontrol cuando se diviertan, una medida de autocontrol que extiende al resto de sus vidas. Una chica porteña nunca tolera algo o alguien cuando pierde paciencia con ellos, y mientras que esto implica una falta de paciencia, no creo personalmente que son fundamentalmente diferente de chicas norteamericanas por lo general. Es que los argentinos son más honestos sobre cosas que les molestan, las mismas cosas que un norteamericano o norteamericana fingiría de tolerar, aún amarlo. En vez de actuar falsamente pacientes y esconder sus pensamientos verdaderos, no azucaran lo que dicen, algo que al principio no me gustó y hizo los argentinos parecerme como insensibles. Pero ahora que he pensado en este tema por más tiempo y pasado más tiempo que argentinos, yo sé, seguro, que prefiero un conocimiento honesto a un amigo falso – la nivel de conexión personal es lo mismo, pero lo primero carece de las falsedades, mentiras, y verdades a medias del segundo. La honestidad acá previene el ciclo que se autoperpetúa de tolerancia falsa y comportamiento molesto y no comprobado que hace los norteamericanos parecer como una gente superficial. Para mi, ver la honestidad entre amigos argentinos acá ha convalidado mi enfoque con la amistad en los EEUU: estoy contento con un grupo pequeño y dedicado de amigos que me encantan y que los encanto a cambio. Y al fin, esto es todo que para mi es importante.
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