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Mi Experiencia con la Gente en Montevideo

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Antes de venir a Uruguay, yo estaba preparado para conocer a la cultura, salir por la noche, conocer a la gente, disfrutar de la ambiente y charlar sobre los políticos. Me encantaba asimilar en la cultura.

Yo llegue a mi casa, cerca del mar lleno de la gente andando y disfrutando de la belleza del día. Llegue a mi casa, y abracé a mi mamá de casa y di al mano a mi papa de casa. No anticipaban a estos gestos, pero los bastaron para un saludo primero.

Eventualmente, yo hablaba con muchas personas en Montevideo. A mí, una estadounidense, los guardaros en los ómnibuses me parecían ayudantes. Un día, yo hablaba con una guardara, una mujer que charlaba sobre lo que cuesta su vida diaria y sobre sus niños.

De una manera interesante, yo encontré, eventualmente, que mi profesor de sociología creía también que hay mucho capital social involucrado en Uruguay. Él era correcto.

Por ejemplo, acá hay personas que trabajan en los cyberes, las personas que mantienen la ciudad y las calles en orden y sin unos baches y las personas quienes barren las calles. Todos de estos son ejemplos de personas que trabajan para el sector servicial de la sociedad. En contraste, el sector de servicios en los Estados Unidos es mucho más pequeño. Por ejemplo, allá no hay muchos de estos trabajos. No existen los cyberes, las ciudades tienen muchos baches y otros problemas, y las lavanderías no son muy populares. En general, no hay un sector de servicios porque el trabajo de los empleos del sector está reemplazado por cosas otras. Por ejemplo, allá las machinas barren las calles, los ciudadanos hacen su propio lavado de la ropa, y los guardaros no existen en los ómnibuses. Éste significa que la organización de los sectores es totalmente diferente.

Es bien interesante que vivir en Montevideo involucraba a los pedidos para la ayuda desde los empleos de Montevideo. Tenía que pedir y esperar ayuda, de una manera cotidiana. Hacerlo es vivir según las letras en la canción de Lou Reed, translucido: “La cosa primera que aprendes es que necesitas esperar”. En hecho, yo cantaba esta canción muchas veces cuando estaba esperando.

De una manera relacionada, había un concierto de Franny Glass que era buenísimo. Él cantó sobre los temas del amor y de su vida cotidiana, pero lo hizo en una manera muy inteligente, usando frases interesantes como: “Te amo con 15% de mi alma”. Recontó una historia sobre un ermitaño siempre escondiendo, tras un árbol, evitando el sol, como si fuera un caracol. Me reí cuando escuchaba a los desafíos interesantes para este ermitaño. ¡Qué interesante! Me gustaba su estilo de comportarse enfrente de la audiencia. El relacionó con ellos de una manera involucrada, pero siempre tranquillo. Esta experiencia a mi parecía muy uruguayo; escuchando a las letras muy inteligentes cantadas por un hombre tranquillo. (Es importante añadir que todos saben que Uruguay tiene las artistas muy inteligentes).

La tranquilidad es un misterio de los uruguayos. ¿Cómo desarrollaron este sentido? Siempre caminando, esperando, o pasando el rato y el mate con amigos, hay la gente disfrutando del bien ambiente en este país. En hecho, muchísimos uruguayos toman mate cada día. De una manera interesante, esta bebida con cafeína está servida en la mayoridad de casos para que se relajen, aunque a veces la está usada para ayudar a los uruguayos durante sus trabajos. El uso de las bebidas es el opuesto en los países. En contrasto de los uruguayos, los estadounidenses usan el café para alentar a ellos trabajar eternamente, aunque a veces se usan al café para descansar y pasar el rato con amigos. Éste muestra la diferencia en los niveles de la sociabilidad de las dos culturas. Este bebida es solamente un ejemplo de los diferencias entre ellas.

Además, la tranquilidad de los uruguayos afecta a la vida de noche. Las costumbres son muy diferentes. La vida durante los fines de semana en Uruguay es en el orden revés de de la vida durante los fines de semana para los estados unidos. En vez de pasar su tiempo durante el día y despertarles a las dos o tres por la mañana, empiezan muy tarde pasar el rato y bailan o salen hasta 6 o 7 por la mañana. Entonces, en vez de tener la conciencia estadounidense que pregunta, “Que haríamos ahora?”, los uruguayos tienen la conciencia que dice, “Vamos a disfrutar la compañía de los otros y podemos disfrutar de cualquier lugar que visitamos, todo bien… y che, adonde vamos?” La experiencia uruguaya se trata más del paseo que la adquirida que experiencias. Entonces, pasan, pasan y pasan el rato durante los fines de semana.

Verdaderamente, a mí parece que los uruguayos no piensan mucho en controlar a lo que pasa durante los fines de semana. No tratan de ni organizar ni controlar a un itinerario para una expedición hacía un lugar quejarles sobre la situación si son aburridas. Tampoco, ellos no quejarles si están aburridos. Dejan de controlar a los eventos de la noche. Entonces, hay un flujo casi hecho de manera inconsciente en la conversación. La conversación continua y continua, entre mis amigas y mí, hasta que me noto que algunas horas felices han pasado. Porque no les notamos del tiempo, los días acá pasan rápidamente. ¡El semestre acá ya está terminando!

Cuando pienso de la vuelta de regreso, me gustaría saber si la gente será tan social como la gente que viajaba en la vuelta de ida. Las personas en el aeropuerto parecían tranquillos, charlando de una manera relajadas. La mujer al lado de mi tenía un bebe en sus brazos, y periódicamente ella daba el bebe al hombre para que él puede tenerlo. Después de aterrizar, había una cola enorme con la gente uruguaya. Lo que a más me sopesó era su estilo de estar; después de un vuelta que duraba diez horas, todavía estaba charlando y todos parecían relajados. Yo, la estadounidense, estaba masticando el chicle de una manera frenética, poniendo todo el peso del cuerpo primero en un pie, luego en el otro, con el intento de dejar del sentido de aburrimiento. Me comportaban de esta manera porque yo vivía en la ciudad de Nueva York, la ciudad que da muchas recompensas a la gente cuando muestra el sentido de la ansiedad. Si no lo crees, mira a la película que se llama “Annie Hall” y fíjese en la fama de Woody Allen. Este día, todo estaba bien interesante. Hoy en día, a mí me encanta la experiencia de vivir con la gente que vive con un buen estilo de vida.

Mi vida acá es buenísimo. Sí mañana tendera un día libre, para disfrutarme de la alimentación rico acá. Viajaría por de mi barrio, buscando a una torta de miles capas y a las tortas españolas. Capaz buscaría a las empanadas de carne. Sentiría en un lugar en Parque Rodó, donde el gobierno le había encargada a una artista para crear a un banco, hecho con espirales de la concreta y una mezcla linda de texturas, todo enterrado con las piedras variadas en que puedo sentarme. Mi amiga y yo miraríamos a la gente pasando mientras nosotras chismorrearíamos de una manera exhaustiva sobre nuestros amigos mutuos con una manera audible. Ella diría también sobre su amor para Foucault, el famoso filósofo europeo, mientras yo escucharía de una manera culta, como siempre. Durante la noche, juntaríamos con mi otra amiga, Estefanía para salir a un boliche. Con la paciencia de una santa, ella ayudaría a nosotras aguantar la presencia de un montón de gente, asegurando que nosotras estaríamos contentas con todo, y juntas quedaríamos hasta seis por la mañana. ¡Qué día!

En hecho, este día ideal es muy típico para mí. Pero tengo que preguntar si vivo una vida uruguaya. Tomo el ómnibus; salgo tarde por los fines de semana para ir a los boliches; tomo mate con amigos y durante fiestas pequeños; y paso el rato con los amigos, comiendo, sentando y charlando sin fin. Capaz algunos aspectos de mi vida son uruguayos.

En hecho, través de las conversaciones largas yo he di cuenta que todavía estoy loco en amor para mi amigo. Después de darme cuenta de éste, tuvimos que quedar en un lugar para hablar sobre este fenómeno.

Hablo muchísimo con la gente acá. Es posible empezar a una conversación con cualquiera persona. Mucha gente dice que le gusta al fútbol. Cuando pregunto sobre su preferencia, Peñarol o Nacional, a veces la gente muestra a mí la parafernalia que tiene. Una vez, cuando pregunté a una desconocida a su preferencia, con una sonrisa, ello mostró su rodilla a mí. Había una tatúa azul con un pelota de fútbol y las palabras, “Nacional”. Ella tenía un amor muy fuerte.

A veces hablamos sobre los derechos de las mujeres. Afortunadamente, los hombres en este país saben en general los asuntos de las condiciones de las mujeres en la sociedad hoy (aunque a veces la actualización de estas creencias tiene las resultas mezclados). Todo es muy interesante. Capaz que las posiciones de las mujeres en la sociedad andan cambiando, porque la gente tiene la educación buena sobre los problemas de las mujeres.

De una manera relacionada, hablamos sin fin. En clase hoy, nosotros hablábamos la clase entera. Bueno, es importante que practico mi castellano, y entonces, es justificado que a veces en clase hablamos en vez de escuchar. Además, es evidente que algunos estudiantes escuchan, algunos escuchan a veces, y algunos escuchan todo el tiempo. Estoy en la categoría mediana; a veces hablo con amigos en vez de estudiar, a veces escucho en vez de hablar. Realmente, hablamos porque tenemos los asuntos muy importantes para discutir. El frío, los derechos de las mujeres, el fútbol, los boliches, el rugby y las cosas que hicimos el fin de semana pasada son temas imprescindibles.

A veces cuando hablamos, las cuentas graciosas surgen. Las mejores cuentas de mis amigas son sobre hombres tontos que estaban locos en el amor. Estas tipas de cuentas transcienden las fronteras de la cultura. Capaz cada cultura tiene esta tipa de cuenta. Interesantemente, hay unos aspectos pequeños presente en cada cultura, estas cosas que el mundo entero comparte. Hay cinco emociones básicas que son similares e importantes en cada cultura (Myers 2008). También, hay una tipa de obra de teatro que es similar en cada cultura: las obras que se tratan de la familia son básicamente las mismas en cada cultura (Myers 2008). Capaz las cuentas de amores son similares en cada cultura también.

Sin embargo, es importante decir que la cultura de Uruguay no sea muy diferente de la cultura norteamericana. Estos países son desarrollados, tienen unos gobiernos democráticos, y tienen influyes europeos. Son similares, y la gente en los dos lados tiene las experiencias de la vida similares. Cuando mi amiga Lucia y yo leyéremos “El Diario de Bridget Jones”, un libro Británico, nosotras entendemos el libro en la misma manera; nuestras experiencias en nuestras vidas hubieron permitido a nosotras entenderlo de una manera similar.

Muchas veces, les gustan a la música y las películas inglesas y estadounidenses. Cuando estábamos en la Ronda, un lugar popular para los “hipsters”, se tocan exclusivamente la música con letras ingleses. Cuando mi otra amiga uruguaya y yo estábamos en la Ronda y oímos a una canción por el grupo inglés que se llama “The Cure”, nosotras empezamos a cantar juntos las letras, sin faltándolas. Ejemplos como esto muestran las semejanzas entre nuestras culturas.

Pero no es solamente como este. Finalmente, después de cuatro meses acá en Montevideo, conocí a unos amigos que explicaron a la verdad de las situaciones de las clases acá en Montevideo. Este hombre me dijo que el equipo de Nacional es para las personas en la clase alta y en la clase media, y las personas en la clase media y baja les quiere Peñarol. Otro amiga mío ha dicho que la gente que le gusta el deporte de fútbol a ellos le gusta también Peñarol, y que la gente que le gusta ganar le gusta a Nacional. Tengo curiosidad sobre estas opiniones. ¿A quién tiene la percepción correcta? ¿Es posible para los dos estar correcta por la misma vez? Yo pensaba que el amor para el fútbol era una expresión de nacionalismo, pero supongo que, en cualquier forma de expresión, la gente de un país será desigual.

Además, las desigualdades afectan al tipo de música que le gusta la gente diferente. A mi amigo le gusta la cumbia. En cuatro meses, él era la primera persona que he conocido le gusta mucha la cumbia. Para salir para disfrutarse en los boliches que tocan a la cumbia, a él tenía que aprender a una manera diferente de hablar, con las frases diferentes. Él me explicó que los boliches de hip-hop tienen una subcultura, y también los boliches que solamente tocan a cumbia tienen una subcultura similar. Es más difícil manejar a la vida nocturna de estas subculturas, y hay riesgos que se aprenda evitar. Por él, era una cosa natural, y ya sabía como vivir así.

Uruguay no es distinto en esta manera, porque cada país tiene sus partes más marginal izados y las partes más central. Pero, por lo menos, Montevideo ha aceptado algunos partes que eran marginalizados en el pasado—por ejemplo, ha aceptado al candombe. Hoy en día, hay muchas demostraciones del candombe, y son muy interesantes y elegantes. Es un baile que involucra mucho a los bailarines, y ellos les convierten en personas muy intensivas.

Uruguay verdaderamente es un país con un ambiente social interesante. Hay las costumbres diferentes y especiales. Es verdad que la mayoridad de la gente que yo conocía era de la clase media, aunque a veces hablaba con la gente de la clase media-baja. Través de mis conversaciones con la gente, de cualquiera clase, yo he dado cuenta que la manera de comportarse acá es tranquilla pero interesante, y que los uruguayos son más social que los estadounidenses.

Bibliografía

Myers, David. Social Psychology, 9th ed. McGraw-Hill.

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