Hoy fue el cumpleaños de mi “tío” acá (el hermano de Ade). Pues Ade y Fer (las dos mujeres con quien vivo) y Pauli y Sol (la hermana de Ade y su hija que viven en el departamento enfrente de nosotros) fuimos a la casa de su hermano y almorzamos. Era muy lindo. Fuimos allá también para el cumpleaños de Pauli y yo que son re cercas pero había algo diferente esta vez. Mi cumpleaños es en abril, pues solo vivía en argentina tipo 2 meses cuando tenía mi cumpleaños este año. Esta vez yo conocía a todos mucho mejor.
Comimos un montón de comida y charlamos todos. Después, comimos una torta y cantamos feliz cumple y todas cosas normales para un cumpleaños. El hijo del tío saco fotos y el perro de la familia intento a robar comida. Y cuando terminamos a cocinar (fuimos diez juntos), las “niñas” del grupo Fer, Sol y yo fuimos a la sofá. Charlamos un poco y después dormimos una siesta las tres en un sofá. Cuando nos levantamos los “adultos” miraban la televisión, tomaban café, comían bonbones y charlaban.
Bueno, en suma, era un lindo día pero que era especial es que a un momento me recordé los días en la casa de mi abuela. Para los feriados como Thanksgiving y la Navidad mi familia se junta en la casa de mi abuelo tipo una hora de mi casa. Y en ese momento me di cuenta de que yo casi el mismo sentimiento hoy, en la casa del hermano de Ade, que me sentí en la casa de mi abuela. Ese sentimiento de familiaridad, de relajamiento, y tranquilidad que te sentís cuando estas con familia en una situación normal y sin angustia. Este sentimiento le he extrañado desde que llegue en Buenos Aires y pensé que tenía que regresar para encontrarlo de nuevo. Pero aparentemente no, lo encontré acá ?



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