El castellano porteño

Antes de venir a Buenos Aires, muchas personas me dijeron que el castellano argentino es distinto, que no me iba a parecer similar a las versiones española, centroamericana, y mexicana del castellano que conozco. Una profesora de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Tulane me dijo que muchos estudiantes suyos estudian en Buenos Aires y vuelven hablando un castellano extraño. Yo ya había escuchado el castellano rioplatense algunas veces por casualidad, pero enfrentarlo cada día y descubrir las características más sutiles han sido una aventura para una persona a quien le encantan la lingüística y el idioma castellano. Lo más interesante del hecho de que Buenos Aires tenga un castellano diferente es lo que representa de la ciudad en términos sociales y culturales.

Uno de los primeros elementos del castellano porteño que se nota es la entonación. No parece a la entonación que hay en los otros países latinoamericanos que conozco. Ahora cuando miro la televisión y hay gente mexicana hablando, me sorprende oír la gran diferencia que hay entre la manera de hablar de ellos y la de los porteños. De verdad, la entonación porteña es muy parecida a la de ciertas regiones de Italia, especialmente Napoli. Muchos napolitanos vinieron a Buenos Aires como inmigrantes, tantos que el nombre común para italianos en la lengua porteña es “tano” que viene de la palabra napolitano. Sin escuchar las palabras, muchos porteños parecen estar hablando italiano. La influencia italiana en la ciudad es muy fuerte, y no se ve solamente en la entonación de la lengua sino por todos lados. Las calles y los barrios tienen nombres italianos, y hay muchísima comida italiana en la región.

Otro grupo de inmigrantes que forma una parte grande de la población porteña son los gallegos. Se puede ver su presencia en el nombre usado para cualquier inmigrante de España; todos son “gallegos.” A mí me interesaría saber si el sheísmo porteño tiene que ver con la influencia del idioma gallego.

El sheísmo, la tendencia de pronunciar “ll” o “y” como “sh,” es otro elemento notable del castellano porteño. Siempre escuchar “cashe” y “asher” en vez de la calle y el ayer que conozco era muy extraño para mí cuando llegué, pero ahora es mucho más normal. En el Shopping Alto Palermo, hay una tienda que se llama Besha. Nunca pensé en qué quería decir este nombre aunque siempre lo veía, pero mi madre me preguntó si era una broma, o sea, una manera divertida para escribir “bella,” subrayando la pronunciación porteña. No sé si esto es el caso, pero muestra la omnipresencia del sheísmo en el castellano porteño. Esta presencia constante ha logrado a entrar en mi habla cotidiana. A veces me encuentro diciendo “frutisha” para frutilla porque después de escucharla tantas veces, ahora parece no solamente aceptable sino correcta. Hoy mismo dije “desashuno.” Yo nunca pensaba que iba a adoptar el acento porteño porque no me gusta cuando extranjeros usan un acento específico y regional; siempre me parece falso. Sin embargo, el acento porteño me va afectando poco a poco.

Otro elemento que distingue el castellano porteño y rioplatense del castellano del resto de América Latina es el fuerte uso del voseo. Yo conocí el voseo por primera vez hace cuatro años cuando fui a Nicaragua. La gente nicaragüense usa el voseo, pero no tanto como los argentinos. En Nicaragua, el voseo aparece más en la forma de mandato y no tanto el la conjugación del verbo en presente. Un nicaragüense diría, “Decime a qué ahora quieres salir,” usando el voseo y el tú en la misma frase. Entonces, yo había conocido esta forma de segunda persona singular, pero fue cuando llegué a Buenos Aires que entré en el mundo del voseo. Toda la propaganda es escrita dirigida a “vos,” los personajes en la televisión usan el voseo, y toda la gente en la ciudad lo usa también. Las únicas veces que alguien ha usado el tú en vez del voseo conmigo también me ha hablado muy lentamente, mostrando que piensa que no lo entiendo porque soy extranjera y por eso no conozco las particularidades del castellano porteño. Usar el tú es una marca clara y obvia del extranjero; nadie de Buenos Aires lo usaría. Esta presencia tan fuerte del voseo me impresiona. Acá es casi como si el tú no existiera.

A mí me encanta el orgullo que tienen los porteños acerca de su idioma particular. El idioma sirve como un símbolo social; es una parte importante de ser porteño. Mi jefe en la pasantía siempre me corrige cuando no uso “sh” en palabras como “yo” y “llamo.” Me dice que hablo como puertorriqueña. No lo creo, pero lo que sí creo es que no se puede parecer porteño sin usar el sheísmo porque su uso es tan constante en el habla de Buenos Aires. Yo siempre uso el voseo, entonces nadie tiene la oportunidad para corregirme en esto, pero muchas veces han corregido a mis amigos o a otros extranjeros que conozco de la pasantía. El porteño rechaza el castellano de afuera y valoriza el suyo, mostrando y fortaleciendo el orgullo que tiene para la ciudad en donde vive.

Las varias diferencias que hay entre el castellano porteño o rioplatense y el castellano del resto de los países hispano-hablantes de América Latina muestran la distinción fuerte entre la cuenca del Río de la Plata y las otras partes del continente. La entonación italiana, el sheísmo, y el voseo son unas características que muestran la composición diferente que tiene la región del Río de la Plata. Más que nada, el pueblo acá es europeo. No se ve la influencia indígena, la cual es tan obvia en países como México y Perú. En mi carrera de Estudios Latinoamericanos en la facultad, siempre discutimos la definición del término “América Latina” y la cuestión de la legitimidad de aplicarlo a toda la región desde el Río Grande hasta Tierra del Fuego. Para mí, lo importante no es la aplicación del término sino su interpretación. América Latina no quiere decir que hay veinte pocos países que son todos iguales, sino que hay una parte de las Américas que tiene un pasado común, y que dentro de ella existen muchas culturas distintas. Pasar este cuatrimestre conociendo la cultura única de Buenos Aires, incluyendo su propio idioma, ha sido un gran placer para mí.

Las particularidades del uso

Las particularidades del uso del español en Argentina es algo que siempre me despertó muchisima curiosidad y es hoy en día un motivo de orgullo. De la misma forma pienso que debería ser así para cada uno de los pueblos que integramos la regíon.

Un abrazo desde Mar del Plata, Argentina.

Hola Anne. Me pareció muy

Hola Anne. Me pareció muy pero muy bueno tu texto (casi un ensayo corto) sobre el castellano porteño. Te felicito por lo bien que escribís... y también por hacerme notar algunas cosas que, aún siendo de acá (Buenos Aires), yo mismo no había notado!

Mucha suerte!

Diego R Dominguez
drdomin@yahoo.com

Hola Anne, tu ensayo ( si es

Hola Anne, tu ensayo ( si es que tenias intención de hacerlo así) me pareció genial.

Yo, como porteño que soy ( según mis hermanos no, ya que ellos nacieron en el mismo puerto de Buenos Aires y yo en la provincia de Quilmes) al irme fuera de mi país a la edad de doce años, recién en ese momento me di cuenta de la forma particular que teníamos al hablar. Para mi, un niño de doce años, era muy extraño llegar a entender los rasgos fónicos que poseía, pero me daba cuenta de la gran diferencia con el resto de hablantes, sobre todo con las palabras con "ll" e "y", yeismos.

Después de muchos años, ahora estudiando el grado de Lengua Española,en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en la asignatura de Español Estándar, tengo que hacer un trabajo sobre el español de Buenos Aires, el rioplatense o porqueño. Me resulta muy interesante a la vez que curioso la forma de hablar que tienen, y digo tienen porque después de mas de doce año vivieno en las Islas Canarias mi acento es una gran mezcla, pero del cual el yeismo y el voseo no los pierdo, y no lo perderé (porque a mi novia le encanta) porque es una de las características que me diferencia del resto de los hablantes, tal vez sea la única, ya que ni mi entonación es la misma que un porteño recién salido del país, pero a pesar de esto, me sigo sintiendo porteño y orgulloso de ello.

Espero que tu visita al país haya sido placentera y productiva, al ver tu artículo me dieron ganas de volver a mi país, volver por una temporada, volver para estudiar el español de allí, ya que este trabajo de universidad se queda corto a mis ganas de seguir investigando.

Un saludo desde Canarias.

La adopción del acento de

La adopción del acento de allí donde has vivido es más que natural. En mi caso cuando vide de las americas volví a Valencia, me decían que hablaba valencià con acento argentino

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