Me parece que el pueblo argentino—digamos porteño, porque es todo que conozco a este punto—tiene un interés y unas opiniones exagerado sobre su historia política, que son bien explicados por la complejidad y por la corrupción involucrada en esa historia. Siempre estoy pensando en si tenemos o no (como estadounidenses) una conciencia pública igual, pero creo que es dificilísimo hacer tales comparaciones sociopolíticas entre dos países distintos. Los acontecimientos circundantes al último golpe estado, aunque aconteció a finales de los ‘70, nos dan un ejemplo de la profundidad de la complejidad histórica del país—y son aún más relevantes a causa de la muerte reciente del primer presidente del gobierno que siguió, Raúl Alfonsín. Lo interesante es que el pueblo recibió Raul Alfonsín como héroe después de la miseria de la Guerra de Malvinas y de los crímenes de lesa humanidad de la dictadura anterior, pero lo dispensaron del poder antes de tiempo.
Al hablar con el padre de los dos estudiantes con quien vivo (el está acá recuperándose de una enfermedad), alcancé comprender mejor los sentimientos enigmáticos del pueblo con respecto a aquella época. De hecho, después de hablar con él, creo que el fracaso del gobierno de Alfonsín no pasó a causa de problemas inherentes a democracia que propuso su administración, sino a causa del pueblo argentino. Algo que ya sé con certidumbre es que los argentinos son muy francos cuando hablan de si mismos y su país, y el me dijo (con el apoyo de sus dos hijos) que el problema fue que los argentinos son muy individualista. Como dice el dicho, “hindsight is 20/20”; creo que el mismo aplica acá. De esta manera, puedo entender cómo el pueblo puede celebrar la vida y obra de Raúl Alfonsín aunque lo rechazaron al fin de su gobierno. Me parece que en aquella época, el pueblo estaba completamente desencantado y harto de la desgracia y miseria que provenían de la última dictadura, pero mientras recibieron la democracia nueva de Alfonsín con alegría y esperanza, su falta de habilidad para unirse como un pueblo verdadero—como una democracia verdadera—durante aquellos tiempos difíciles causó la ineficacia de la democracia.
Submitted by Jason on Mon, 05/04/2009 - 19:33



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