La culpa de ser yanqui

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Gracias a Dios que dejara la materia de historia de EEUU, porque ya me siento bastante culpable por ser norteamericana. De una manera, lo quería eso- otra perspectiva en la herencia de EEUU, y juicio de las cosas feos que hizo. Obvio, allá no aprendí que los estados unidos fueron algún tipo de héroe en el hemisferio, sin embargo, sé que la historia es subjetiva, así que me interesa ver otras perspectivas.
Filo obviamente es otra perspectiva. Nadie me dijo nada fea por ser yanqui, sin embargo, desde el primer día, cuando vi un cartel de orientación “¿Más perdida que Bush en el medio oriente?”, la opinión de la facultad de los Estados Unidos ha sido clara. Ahora, después de 4 meses de ver los EEUU como El Capitalista-Imperialista-Demonio País del Infierno (y no digo que no sea), me cuesta a acordarme las cosas buenas de mi país. Este es un problema, porque no hablo castellano suficientemente bueno para vivir acá por siempre y Canadá hace frío.
Más que eso, me vuelvo loca por tratar de defender EEUU. Tengo el hábito de no creer posiciones extremos y siempre creo que los dos lados de un argumento tienen razón. Por eso, en la facultad donde todos los autores son marxistas, con vistas bastante críticas de EEUU, y todo el tiempo hablamos de las revoluciones como el triunfo de los obreros sobre las capitalistas, no puedo evitar pensar en otras maneras de mirar la historia. Odio estos pensamientos, porque sí yo se que las capitalistas y imperialistas en realidad no deben tener mucho orgullo. No es que quiero la versión “norteamericana” de la historia, sino antes amaba la historia, y ahora no me puedo acordar por qué. No sé si es porque lo que estudiaba como “historia” antes en realidad no es historia, o si la historia que aprendo acá tiene su prejuicio fuerte también. Entonces, si no soy capitalista ni socialista, ¿dónde me quedo? ¿No hay otra manera de ver la historia?

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Sabrina, una de las

Sabrina, una de las tendencias más lamentables que hemos heredado de la tradición judeocristiana es el maniqueísmo. Es decir, la creencia en la existencia de dos contrarios, eternos e irreconciliables, como el bien y el mal o, en este caso, el capitalismo y el socialismo (cualquiera que sea su cariz). Este tipo de visión binaria se desfasó después de la Guerra Fría, por lo que resulta sorprendente que tus profesores se identifiquen como marxistas y no acepten, ni en pequeñas dosis, el capitalismo. Muchos profesores universitarios siguen aferrándose a sus viejos ideales marxistas, aunque se ha evidenciado que el panorama político ha cambiado y sus planteamientos económicos no se ajustan a nuestros tiempos. Las dos posturas económicas más extremas conllevan muchos problemas, por lo que prima la necesidad de buscar un equilibrio sano. En el caso de tus profesores, supongo que si has pasado toda la vida militando en el PC, no es fácil renunciar a todo aquello que le ha dado sentido a tu existencia. Sin embargo, los profesores tienen que aprender de la historia y saber formular nuevas ideas. El hecho de que todavía haya profesores partidarios del marxismo es perturbador. ¿Por qué no han ideado algo nuevo? ¿Por qué se siguen empecinando en impulsar una política que no es factible? Este anquilosamiento intelectual es síntoma de que las cosas van mal en las universidades.

La demonización de EE.UU. no es nada nueva. Su historia se puede rastrear a la última década del siglo 19, cuando Teddy Roosevelt manifestó su doctrina del ¨Gran Garrote¨ y se jactó de ¨haber tomado Panamá¨. No les falta razón a aquellos que sostienen que EE.UU. ha tenido un papel arrogante y prepotente en América Latina. Sin embargo, no todos los problemas se pueden achacar a EE.UU., aunque muchos políticos quisieran hacernos creer que todo es así de sencillo. En el caso de Argentina, ¿eran norteamericanos los que arrojaron a los jóvenes disidentes al Atlántico? ¿Era norteamericano aquel tipejo con emparrado que vendió la Argentina a las multinacionales en los 90? Pues, no.

Es más fácil echarle la culpa de todo al payaso de turno en Washington que admitir que no todos los problemas del mundo emanan de EE.UU. Pero, mucha gente ha optado por el victimismo, desde luego, quejarte de las malas pasadas que te han hecho es más fácil que asumir tus responsibilidades y tratar de cambiar la trayectoria de tu país.

Pero, al fin y al cabo, considero que has tenido una buena experiencia en la clase. Es importante saber lo que opinan los demás de tu país, aunque no aduzcan las mejores razones para explicar sus opinones. ¿Qué crees tú? ¿Qué impresión te has llevado de la clase?

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