Son las ocho de la mañana. Me acosté hace dos horas después de una noche loca en los bares y boliches de Buenos Aires. Estoy medio muerto en mi cama, una botella de agua a mi lado. Me despierto de repente depués de tres golpes fuertes en mi puerta y las gritas de un nene "ADAM, ADAM, ADAM." Trato de decir "Que carrajo queres" pero solo me sale sonidos parecido de un oso, si podés imaginar. Tres golpes más seguidos por la voz del padre hablando al nene. "No le molestes. El sale durante las noches y duerme toda la mañana." Así pasa la mañana típica en mi casa. He aprendido bien lo que sifnifica "chanto." Durante las primeras senamas estaba muy difícil acostubrarme a todos los gritos de los nenes. Pero ahora estoy bien acostumbrado.
De veras me siento como parte de la familia. Había una noche cuando el padre no estaba y entonces, le alimenté al nene yo durante la cena, y eso me hizo sentir como si el fuera hi hermanito de verdad. Había otra noche caundo habíamos acabado de comer la cena. Yo estaba lavando los platos mientras los padres leían a los bebés. El papa dijo "que lindo, estamos toda la familia en el sofá." La chica de tres años le contestó, "sí pero falta Adam." Cosas así me hace sentir que la gente con que vivo son más que mis antrifiones, son una extensión de mi familia real. Ahora que no me quedo con mucho tiempo acá en Buenos Aires, me siento muy triste que tendré que abandonarlos pronto. Voy a extrañar muchisimo a mi familia argentina, especialmente los nenes. El próximo estudiante que viene aca tiene mucho suerte y va a vivir en una casa llena de amor y felicidad (cuando los nenes no estan gritando). El próximo semestre voy a vivir ocho cuadras de mi lugar actual, asi que no será dificil visitarles y eso me hace feliz.
Submitted by AdamJ on Tue, 12/01/2009 - 23:38



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