Mi "euroviaje"

Antes de escribir los consejos, quería hablar un poco sobre mi increíble “Euroviaje” a Barcelona, Viena, Budapest, Estambul, y tres ciudades en Italia, Boloña, Florencia y Roma. Duró más que dos semanas, y fue una experiencia inolvidable. Sevan y yo empezamos en Barcelona, donde nos quedamos por (lamentablemente) sólo dos días. Sin embargo, vimos la magnífica Sagrada Familia (incluso el interior, que es asombroso), echamos siestas en la playa y pasamos tiempo con otros estudiantes de nuestro programa que estaban en Barcelona el mismo fin de semana. Después, volamos a Viena, una ciudad que no creo que vaya a tener otra oportunidad de visitar. La arquitectura allí era increíble también, en particular la Iglesia de San Pedro. Pregunté mil veces en Viena (e iba a continuar haciéndolo por todo el viaje) por qué no se construye edificios así actualmente. ¡Qué impresionante era la arquitectura! Nos quedamos en un hostal muy divertido, y conocíamos a mucha gente de todo el mundo (incluyendo un hombre que vive en mi ciudad y conoce a mi padre - ¡qué pequeño es el mundo! Esto es algo que he notado muchas veces mientras he estado en Madrid). Después de algunos días en Viena, cogíamos un tren a Budapest, Hungría, de donde viene mi abuela. Las únicas cosas malas (además del viento) allí fueron ¡la lengua y el dinero tan diferentes! En Hungría se usa el “forinto”, y 500 son iguales a 2 euros. Esto, combinado con la lengua incomprensible (el quinto idioma más difícil del mundo, según nuestra guía turístico), fue un poco chocante, pero nos encantamos la ciudad. Fue una experiencia muy diferente estar en un país ex comunista, pero me gustó mucho aprender de la historia de ello, especialmente porque soy en parte de origen húngaro. Después de Budapest, volamos a Estambul, donde pasé algunos días el verano pasado con mi familia. Sin embargo, quería volver. La comida, la arquitectura y, claro, el Gran Bazar, fueron unas de las partes que más me gustaban. Nos quedamos en un hotel de tres estrellas (¡qué extravagante!) y pasamos mucho tiempo explorando la ciudad. Incluso fuimos de guía con los hispanohablantes en vez de los anglohablantes – la primera era mucho más divertido. Sevan, que habla armenio, pudo usar bastante la lengua turca para impresionar a la gente, y lo pasamos muy bien, incluso juntándonos con un amigo turco que estaba en casa para las vacaciones para salir por la noche a la plaza de Taksim, el centro de la vida nocturna turca.

Durante la segunda semana, fuimos a Italia para reunirnos con Jaron y su amigo de la universidad de Estados Unidos, Max. Pasamos un día en Boloña, una ciudad preciosa, antes de salir para Florencia, donde nos encontramos con Dorian para celebrar su cumpleaños de 21 años. La ciudad era bellísima, la comida increíble y la compañía aún mejor. Hicimos nuevos amigos y pasamos tiempo con nuestros mejores amigos de Madrid. A finales de la semana, salimos para Roma, donde hicimos mucho turismo y disfrutamos del fin de nuestras vacaciones. Un viaje inolvidable, pero todavía estaba muy contenta volver a España (donde ¡hablo la lengua y entiendo los costumbres!) y mi vida increíble aquí.

Buenos días, he estado

Buenos días,

he estado leyendo tus viajes y me encantan, pero veo que no has escrito desde hace algún tiempo. Estaría bien que nos contaras algo más.

un saludo

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