Parque Centenario

El viernes fui al parque centenario buscando un partido del fútbol o basquet porque me di cuenta que probable hay un montón de partidos casuales en las plazas cerca de mi casa. Al parque hubo bastantes partidos, pero la mayoría entre chicos (tipo 10 o 12 años) y un nene y su papá pateando la pelota entre ellos. Caminé todo el parque mirando la gente jugando y buscando un grupo más de mi edad. Al fin de mi recorrido encontré una cancha bastante buena de arena y como esperaba hubo un grupo de varones intentando hacer goles. Parecía que iban a jugar un partido. Dentro de un rato empezó a llegar el otro equipo.
Cuando pasaba todo este tenía ganas de pedir jugar con el grupo. Quedé mirando con estas ganas y ellos empezaron jugando. Lo más que miré al partido lo más que quería jugar, pero no pedí. Parte era que no juego muy bien al fútbol y el partido parecía ser medio en serio. Quedé más o menos media hora más mirando y después me fui a la feria del parque.
Probable era más lógica no pedir jugar porque no juego muy bien y el partido parecía de ser en serio, pero igual al no pedir sentí triste o como perdí una oportunidad importante. Tenía tantas ganas de jugar con ellos en parte porque al lado de la casa de mi mamá en EE.UU. hay un parque con una cancha de fútbol y cada domingo los latinos vienen para jugar, pero no es solamente los varones sino toda la familia que viene para mirar el partido (es cierto que son mucho más los hijos de los varones jugando). El partido en centenario era parecido con los chicos jugando al lado de la cancha, pero allá no hubo mujeres casi. El tema es que cada vez que paso la cancha al lado de la casa de mi mamá tengo ganas de jugar, pero como pasó el domingo pienso que no juego bien para jugar y tengo miedo y al fin no pido.
Todas las veces que no pedí jugar allá nunca sentí porque no era algo importante, pero este fin de semana la pregunta de tener la valentía o no era más importante. Pienso que es diferente acá porque siento cada hecho como más importante. Sentí que el hecho de que no posibilité participar en el partido mostró una debilidad mía, pero más pienso que sentí tan fuerte mi quiebra porque en ese momento me di cuenta de la separación entre la imaginación de mi experiencia como extranjero y la realidad de dicha experiencia.

Es cierto, el tema es la

Es cierto, el tema es la valentía, pero a veces es muy difícil tener el valor de pedir jugar o de meterse en un grupo que uno no conoce (yo soy incapaz de hacer eso, y no soy extranjera). Es decir, ese temor aumenta desproporcionadamente si uno es extranjero, verdad? Sin embargo, fuiste muy valiente cuando te metiste solito y por pura curiosidad en la cancha de Ferro a ver el partido. Tu reflexión es muy buena, Carl!

Post new comment

The content of this field is kept private and will not be shown publicly.
  • Lines and paragraphs break automatically.
  • Web page addresses and e-mail addresses turn into links automatically.

More information about formatting options

CAPTCHA
This question is for testing whether you are a human visitor and to prevent automated spam submissions.
2 + 0 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.
By submitting this form, you accept the Mollom privacy policy.

Theme by Danetsoft and Danang Probo Sayekti inspired by Maksimer