Trabajo Final: Mis experiencias como una mujer americana rubia en Buenos Aires

Magda Carter
10 diciembre 2008
Trabajo Final

Mis experiencias como una mujer americana rubia en Buenos Aires

Cuando llegué en Buenos Aires hace cinco meses, no tenía ni idea como sería mi experiencia en esta ciudad tan extranjera y grande. Ya viajé en Sudamérica con mi familia, pero siempre hay una gran diferencia entre ser una turista y tratar de sumergirte en la cultura y la vida cotidiana del país. Desde el punto de vista de una turista, todo parece casi normal porque la experiencia que alguien experimenta solo es de afuera; típicamente una turista no tiene mucho contacto con la gente normal, y en la mayoría de los casos, la inmersión que experimenta una persona o familia solamente se extiende a la gente que trabaja en un hotel o un centro vacacional. Afortunadamente, yo tenía la oportunidad para estudiar por un semestre en Buenos Aires, una oportunidad que me daba la posibilidad para vivir como si fuera una porteña, solamente hablando en español, viviendo con una familia, y asistiendo a la universidad con estudiantes nativos. Aunque ya estudié en el extranjero hace dos años en Salamanca, España, sabía que la cultura española tiene muchas influencias europeas y americanas, y tenía ganas de sumergirme en una cultura que no tiene nada de ver con una cultura que ya experimenté. Sin embargo, al fin de la experiencia, realicé que una inmersión total es mucho más difícil que originalmente pensaba, y esta dificultad es una cosa que yo culpo a mí: tan como yo intenté sumergirme en la cultura, nunca podía dejarme de las cosas que evidentemente me separaron de la meta de ser una porteña. Entonces, las historias siguientes son los relatos de una mujer americana rubia tratando de armonizar con los ciudadanos de Buenos Aires.

La primera cosa que noté de mi tratamiento en la ciudad fue la agresividad de los hombres nativos hacía mí. En seguida aprendí que la agresividad es algo normal con respeto a los hombres latinoamericanos, y era algo que experimentó en otros países de la región, pero la agresividad específicamente en Buenos Aires era mucho más fuerte que en otros lugares. También, realicé que la agresividad hacía mí era mucho más destacada y grosera en comparación con las chicas nativas o mis amigas americanas que parecían más como porteñas que yo. Esto se dedica a mis atributos que son obviamente americanos o extranjeros – mi pelo rubio, mi ropa rara directamente de los Estados Unidos, y probablemente la falta de confidencia que tenía al principio de mi tiempo en la ciudad. Recuerdo algunos ejemplos que muestran esta actitud particularmente agresiva hacia yo porque era americana. El primero fue un día durante la hora pico en el Subte, cerca de las ocho de la tarde. Yo estaba sentando, leyendo mis notas de clase, cuando algunos hombres vendiendo medias y otras cosas inútiles me acercaron. Había un montón de gente en el vagón, pero ellos solamente acercaron a mí e inmediatamente empezaron a vender las medias implacablemente. Cuando decliné cortésmente, no me dejaron en paz, y trataron en cualquier manera posible de hablar conmigo y hacerme preguntas personales como si tenía un novio, si quisiera salir con ellos, o si pudiera mirarles en sus ojos. Sentaba muy incómoda, hasta que la persona a mi lado gentilmente les exigió que pararan molestarme. Esta agresividad también se extiende a los bares y boliches, pero en estas situaciones es mucho más común para cada mujer, a pesar de su nacionalidad.

Otra situación que surgió de mi evidente desplazamiento era la atención que atraje desde ladrones y mendigos. No sé si era la ropa que llevaba que significaba “¡Extranjera! ¡Dinero!” a esta gente, o si solamente era mi vulnerabilidad cuando estaba sola, pero parecía como si siempre atrajera la atención de la gente mala de la ciudad. Probablemente era una combinación de mi ingenuidad y mi estilo americano, pero me robaron dos veces; afortunadamente fueron situaciones pacíficas, pero en cada situación sentía como si hubiera hecho todo lo que me enseñó para evitar un robo, sin embargo me robaron de todo. Con respeto a los mendigos, yo recuerdo algunas situaciones en que solamente acercaron a mí, aunque había mucha gente en las inmediaciones. Un día estaba sentando en el patio afuera del Persicco de mi barrio, y había algunos niños tratando de vender cosas inútiles a los patrocinadores. Yo senté para tomar un café, y casi inmediatamente, todos los niños me acercaron para vender sus cosas propias. Había muchos porteños sentando tomando café, pero los niños, por un razón u otro, eligieron a mí para vender sus cosas. Quizás ellos relacionaron la aparición de un extranjero con la ingenuidad de un turista y el dinero que les dieron porque los turistas les compadecen, pero era muy raro para mí comprender el lógico de los mendigos para solamente enfocar en mi presencia. Mi tratamiento diferente también extendió a los vendedores en tiendas; tenía muchas experiencias en que los vendedores solamente prestaron atención a mí, aunque había más gente en la tienda. En esta situación, no estoy segura si era su pensamiento que gastaría más dinero porque fue un extranjero, o porque los vendedores simplemente eran poco profesionales.

Mi tercera observación de mi situación desplazada como una extranjera viviendo en Buenos Aires era la dificultad de hacer amigos porteños. Aunque volví a los Estados Unidos con algunos amigos porteños buenos, no puedo olvidarme de la dificultad al principio. No sé si mis amigos perspectivos no me tomaron en demasiado serio, o si no elegí las personas apropiadas para conocer amigos, pero no tenía mucho suerte con respeto a amigos porteños. Una situación en particular me recordó mucho de esta dificultad. Mis amigos americanos y yo fuimos a una fiesta de cumpleaños de un amigo porteño que tiene la misma edad que nosotros. Llegamos muy tarde a la fiesta, cerca de las tres de la mañana, pero en este punto de nuestra experiencia sabíamos que esto era normal. Cuando llegamos todo los nativos fueron muy borrachos, mucho más borrachos que habíamos visto a porteños en cualquiera situación social. Entonces, al principio no pensábamos que era tan raro cuando casi cada persona en la fiesta nos refirió como “los Americanos.” Eventualmente, esta referencia parecía a invitar comentario grosero o tratamiento como si fuéramos el espectáculo de la fiesta. En un momento en particular, me encontré en una conversación acalorada sobre la política americana donde el chico me llamó un asesino por soportar Obama (porque él apoya a la derecha de una mujer para elegir si tener su bebe o no), y en realidad, ¡odio la política y nunca me la gusta discutir! Cuando pregunté al amigo del chico porque él fue tan apasionado sobre el tema, respondió “no es que él es tan apasionado, sino que es fácil captar un americano en una conversación muy intensa, y los americanos siempre sienten ofendidos. Es divertido.” Este comentario me enfureció; estábamos tratando de sumergirnos en una cultura diferente, y esta gente solamente nos usó para su entretenimiento. La situación fue muy grosera, increíble, y aunque no era un ejemplo adecuado de la cultura porteña en general, se mostró la realidad que es un poco más difícil para sumergirnos en una cultura que no es nuestra que los programas de intercambio creen.

Mi experiencia en Buenos Aires era una combinación de cosas buenas y malas, pero por supuesto, las buenas fueron mayores que las malas. Aprendí muchísimo sobre la lengua y cultura, conocí a buena gente, comí la comida más rica de mi vida, y tuve experiencias que nunca me voy olvidar. Con todo esto en cuenta, mi experiencia no era muy fácil; especialmente en América Latina, la mayoría de los ciudadanos se notan de los extranjeros, y esta realización no permite una integración sin complicaciones para un extranjero tratando de armonizar. Aunque las historias que relaté en esta cuenta parecen negativos, había muchas cosas positivas que resultaron de ser una chica americana rubia en la ciudad; había muchas veces en que no tenía que pagar por el Subte; la gente siempre fue muy enérgica para ayudarme con mis preguntas o direcciones; y mi “americanismo” siempre fue un tema de discusión interesante cuando conocí a gente nueva. En realidad, las historias que discutí no cambiaron mi experiencia positiva de mis cinco meses en Buenos Aires; yo sé que todo resulta de una diferencia en cultura, y las experiencias que tenía solamente representaron esta diferencia. Para mí, la agresividad, el machismo, y el tratamiento extranjero fue muy raro y un poco grosero, pero para los porteños estas acciones son parte de la cultura y algo totalmente normal. Si pudiera cambiar estas pequeñas anécdotas, no haría; las experiencias que yo vivía eran parte de mi gran aventura, y las cosas malas tan como las buenas fueron muy importantes para crear una experiencia entera. Y ahora que ya estuve en los Estado Unidos por una semana, sería una mentira decir que no extraño los días cuando pudiera salir de mi departamento sin maquillaje y llevando ropa fea, y los porteños todavía me llamaron hermosa. J

bueno, en estados unidos

bueno, en estados unidos construyen muros en la frontera y muchos latinoamericanos son cazados como moscas, yo no se que es más agresivo.

Lo que pasa es que tenés que

Lo que pasa es que tenés que diferenciar a un porteño , de un cabecita provinciano, o boliviano , peruano,paraguayo,etc.Ese es el problema.Belgrano y el Centro de la Ciudad están atestados de esos energúmenos locales, o de países limítrofes.
Te recomiendo que la próxima vez que vengas , te quedes en el barrio de Villa del Parque o Villa Devoto , donde todavía no están invadidos.
Te creo todo lo que viviste , pero tenés que recordar que el gobierno nacional fomenta el rechazo a los norteamericanos.
Espero que cuando vuelvas a Argentina, tu experiencia sea mejor.
Saludos.

Como siempre el discurso de

Como siempre el discurso de los "estadounidenses de norteamerica" resulta el mismo. Pura victimización, son "rubios" (sic), visten "ropas raras del norte", etc...

Triste y predecible relato de una mas fuera de su pequeño "micro mundo". Sin duda cualquier otra persona hubiese hablado sobre la posibilidad de ver a su "AMERICA" desde afuera, con una visión mas amplia.

Un clásico de otra "legally blond"

Cuando leo esto sinceramente agradezco que vos puedas vivir en tu TRUMAN SHOW!

Ahora si, con toda la fuerza y soberbia típica de un argentino descendiente de tanos te digo...

ARRIVEDERLA!

Me ha encantado tu artículo y

Me ha encantado tu artículo y me he sentido super identificada con lo que te ocurrió. Yo viví una pesadilla, algunos se ponían demasiado pesados dado mi atractivo, soy rubia de pelo largo, mido 1,75 cm. y tengo una 120 de pecho.

De alguna manera u otra,

De alguna manera u otra, cuando vamos a lugares como turistas, siempre vamos a encontrar personas hospitalarias que nos tiendan la mano.

Sin duda alguna no has tenido

Sin duda alguna no has tenido una experiencia gratificante, espero que se olvide pronto.

Gracias por tu articulo, un buen tratamiento.

Excelente artículo. Muchas

Excelente artículo. Muchas gracias.

tu español es excelente,

tu español es excelente, felicitaciones, pero sobre lo que comentas de que fuiste robada varias veces, me temo que a todos nos pasa en este continente, da igual que seas extranjero o no

Es muy triste lo que puede

Es muy triste lo que puede llegar a pasar ... Vente a España.

Enhorabuena, muy buen post!

Enhorabuena, muy buen post! En cuanto a lo de que fuistes robada, siento decirte que desgraciadamente ocurre en todos los lugares, yo he vivido en méxico y te puedo decir que también ocurre. Eso depende de la cultura del país que se produzca en mayor o en menor medida.

Asi nunca vamos a llegar a

Asi nunca vamos a llegar a nada. Animo

Muy buen artículo, aunque un

Muy buen artículo, aunque un tiene ya su tiempo, parece que las cosas no han cambiado mucho.
De todas formas todo depende de como quieras afrontar la vida. Mucho ánimo.

Realmente es complicado vivir

Realmente es complicado vivir en Buenos Aires... pero muy buena experiencia! Sobreviviste

El articulo me genera dos

El articulo me genera dos cosas completamente diferentes.
Por un lado leo "rubia" y digo acá no fuiste la unica. Hay gente rubia, castaña, de tez blanca hasta trigeña.
Y lo de la ropa tampoco lo entiendo, hay diversidad de moda igual que en usa. Hace poco estuve en orlando y mi primo que vive allá me pregunta como vestimos nosotros, lo miré y le dije igual que vos y que toda la gente que vi.
En cuanto a los hombres cargosos no lo tomes personal, son asi con todas.
En orlando tambien me encontré con americanos que me han contestado mal, o puesto mala cara. Si bien la pasé genial esas cosas parece que te quedan marcadas.
Quiero volver a viajar pero me vuelve a la mente el desprecio que me han hecho por no saber algo o vaya a saber porque.

Quédate con todo lo bueno y

Quédate con todo lo bueno y aprende de lo menos bueno. Suerte!!

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