Se llama Buenos Aires, y me dí cuenta que Montevideo no es una ciudad "verdadera" como BsAs. BsAs tiene movimiento, mucho para hacer, mucha comida y claro mucha gente. Más que todo, se nota la presencia de los ofrecimientos de una ciudad grande que no están tan visibles en Montevideo. Y ahora en Montevideo, la mayoría de los boliches solamente están abiertos el sábado por causa del "frio."
El fin de semana pasado visité BsAs para asistir un asado épico y buenisimo. Lo disfruté mucho, y estaba bueno para ver muchos compañeros allá. Además, podía reunir con mi "hermano" de un intercambio que hice con Costa Rica; él vivió en mi casa por un mes, y el después yo pasé un mes en su casa en Costa Rica. Estabamos buenos amigos, pero no lo habia visto hacia cuatro años. Siempre está muy bueno para ver tus amigos que no has visto por mucho tiempo. Además de él, almorzé con una amiga de BsAs que conocí cuando estaba viajando en Brasil, entonces el fin de semana fue un exito. Para cumplir mi viaje allá, conocí la Bomba del Tiempo donde bailé está que estuve totalmente mojado con suda, y me encantó.
Estuvo bueno para salir de Montevideo y pasar un fin de semana en una ciudad grande. De todos modos, aunque me gusta BsAs mucho, me alegra mucho que escogí Montevideo. Me encantan las ciudades grandes, particularmente porque hay tanto para hacer (como la Bomba del Tiempo), y me gusta el movimiento. Lo que no me gusta de ellas es que son muy impersonales. No conocés la gente que pases en la calle, que veas en la facultad o de tu barrio porque todos viven en apartamentos grandes. Me parece más dificil a conocer la gente, pòrque la gente en ciudades grandes generalmente es más cerrada.
Acá en Montevideo, puedo caminar por el barrio y ver varias personas o vecinos que conozco. Puedo saludar personas cuando las paso en la calle, si las conozco o no. Los taxistas son muy amables también, y si yo digo hola, casi siempre empieza una conversación interesante. Por ejemplo, el otro dia tuve una conversación con un taxista sobre el crecimiento de la desigualdad y la pobreza por causa de las politicas de los ultimos veinte años. Ahora, estoy en la biblioteca de mi facultad, donde hace unas horas conocí una mujer estudiando a la misma mesa que yo, y después de un rato me dijo que es una escritor de poesía y me invitó a una presentación de cuatro libros nuevos, donde ella publicó algunas poemas. Lastimo que tengo clase a la misma hora de la presentación (que queda lejos en Atlantida), pero todavia me encanta encuentros diarios así con la gente de Montevideo que me parecen más raros en ciudades muy grandes.
Otra cosa de ciudades más chicas es que generalmente son tranquilas. Y en Montevideo, que está en el país más tranqui del mundo, la tranquilidad es aún más presente. Hay más tiempo para disfrutar el día y aprovechar todo, sea un canelon relleno con dulce de leche, un mate con un amigo en la rambla, o esa encuentra fortuita con alguién que no conociste antes. No hay prisa a la vida acá. Cuando fui a la fotocopiadora hoy, los dos trabajadores estaban fumando afuera, entonces charlamos por un rato para que pudieran terminar sus cigarrillos.
Cuando tenés que tener prisa, puede ser un problema porque nadie entiende porque hay que tener prisa. Pero además de este, me encanta la cultura de tranquilidad que es Uruguay.
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